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El cultivo de la avellana
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Tradición
Almendros y avellanos en el paisaje desde antiguo
 Productos tradicionales

La producción de almendra y avellana en España data de tiempo inmemorial. Son frutos integrados tradicionalmente en la cocina española, representativa de la Dieta Mediterránea, que es el resultado de miles de años de ingenio en el uso, de diferentes maneras, de productos como los frutos secos para elaborar deliciosos platos.

Asimismo la comercialización de estos frutos secos comenzó hace cinco siglos. De hecho, fueron los colonizadores españoles quienes introdujeron la almendra en América tras el descubrimiento del Nuevo Mundo. Esto queda reflejado en una carta que da Cristóbal Colón enviada a los Reyes Católicos desde el otro lado del Atlántico solicitando almendra en grandes cantidades en la que decía: "...porque la gente antes de entrar en el verano vea e tenga algún refrescamiento de estas cosas, en especial para las dolencias; de las cuales cosas acá ya tenemos gran mengua, como son pasas, azúcar, almendras, miel e arroz, que debería venir en gran cantidad y vino muy poca e aquello que vino es ya consumido e gastado".


El excelente sabor de las almendras y sus propiedades nutritivas beneficiosas para la salud fueron reconocidas, incluso entonces, haciendo de ellas un valioso commodity que podía ser intercambiado por otros productos.

 La almendra

Si paseamos por el campo español, no tardamos en ver un almendro o un avellano. Son árboles entrañables, arraigados en el alma de los habitantes del Mediterráneo. El almendro marca el comienzo de la primavera con su floración y constituye un espectáculo inigualable en aquellas zonas donde se cultiva. De hecho, la diosa protectora fenicia del almendro era Amygdala, que en sirio significa árbol hermoso. No es de extrañar que la flor del almendro haya sido protagonista en piezas de arte, música, literatura e incluso en fragmentos bíblicos, como símbolo de belleza y esperanza.

El almendro es un árbol de origen asiático, cuyo cultivo se extendió,

desde antiguo por los países del Mediterráneo. Su gran
tolerancia a climas extremos de inviernos húmedos y
calurosos veranos y a suelos pobres lo convierte en
un cultivo ideal en las zonas de clima mediterráneo.
Columela, el agrónomo latino, aconsejaba plantar-
los en "terrenos ligeros, cálidos y secos, porque se
pudre si se cultiva en otro tipo de suelo".

Los hebreos conocían y cultivaban el almendro hace mas de

4.000 años, con la denominación sheked.
Hay constancia, por escrito, de su cultivo en las zonas meridionales del Imperio Romano desde el año 350 a.C. Las almendras se incluían en los banquetes romanos y aparecen en las pinturas de Pompeya. En la Edad Media eran alimento de reyes, ya que favorecen la digestión, y se empleaban ademas en numerosas recetas. La almendra era el fruto que los exploradores llevaron consigo como sustento durante sus viajes a lo largo de la Ruta de la Seda.

 La avellana

La avellana era la planta sagrada de los germanos primi-
tivos, cuyas propiedades medicinales eran muy apre-
ciadas en la antigua China. Originario del Norte de
Europa y Asia, el avellano llegó a ser el arbusto 
predominante en el continente europeo. Actual-
mente su cultivo se encuentra en abundancia en
los países mediterráneos.

El cultivo del avellano en España data del siglo XII y en la actualidad se concentra especialmente en la provincia de Tarragona, en Cataluña. Su importancia económica y sentimental es enorme para los tarraconenses y de su cultivo viven muchas familias. No en vano, desde el siglo XIII se regula su comercio en la lonja de Barcelona.

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